Playas de Samaná
Las playas del Este y la zona de Samaná gozarán de buen clima este fin de semana

Santo Domingo, Rep. Dominicana.- Nuestro país está compuesto por una serie de encantos naturales y culturales que son como los tesoros tras los que vienen más de cuatro millones de turistas cada año que vienen a realizar sus vacaciones en República Dominicana. Son como secretos a voces mal guardados por nosotros pese a que nos definen como el gran destino del Caribe. No solo los hoteles de Punta Cana para vacaciones en Punta Cana, o los hoteles de Bávaro para vacaciones en Bávaro, o los hoteles de Puerto Plata para las vacaciones en Puerto Plata.

La Encuesta de Opinión, Actitud y Motivación que cada año levanta el Banco Central entre extranjeros no residentes que nos visitan revela datos interesantísimos, datos que debe todo dominicano que de una u otra forma se beneficia del turismo. Son los tesoros que sustentan la principal actividad económica del país; secretos que deberíamos conocer, valorar, respetar y proteger porque son los atractivos que definen al mejor destino turístico de la región.

1. Calidad de las playas

República Dominicana cuenta con varias playas banderas azules reconocimiento a la calidad ambiental de las mismas.

30 de cada cien turistas que nos visitan dicen que lo hacen por la calidad de las playas dominicanas. Destacan la bellezas sus aguas, la limpieza de sus arenas, lo sanas, seguras, accesibles que son y los buenos servicios que en ellas reciben.

El país cuenta con unas 200 playas en todo el litoral costero, 181 áreas de arrecifes, 141 lagunas costeras, 41 localidades con costas rocosas, 25 áreas de dunas, 49 estuarios en los ríos que entran al mar y se contaban 55 áreas con manglares.

Los espacios costero-marinos son de alto interés para la economía nacional, sin embargo, en el Plan Nacional de Ordenamiento Territorial (PNOT) 2030 de los ministerios de Economía, Planificación y Desarrollo y de Medio Ambiente y Recursos Naturales advierte que la sobre-demanda del uso a la cual han sido sometidos los ecosistemas costeros y marinos ha generado una degradación progresiva de los mismos, siendo los proyectos turísticos y las edificaciones no adecuadas en toda la zona costera los que ejercen mayor presión. La degradación de las playas y las costa es producto del desarrollo irregular y de las limitadas capacidades de planificación, tanto de las actividades económicas como de los asentamientos humanos.  El resultado es la contaminación de las aguas costeras y de los ríos, la destrucción de manglares y arrecifes, la erosión de playas, entre otros problemas.

2. Clima

El clima y la bondad de la naturaleza hacen del país el mejor destinos para deportes y aventuras.

Desde las playas hasta las montañas el clima dominicano siempre es propicio para el turismo. Diecinueve de cada cien turistas consultados dicen venir de vacaciones al país por su clima. Es otro tesoro que tenemos mal guardado.

Los días en República Dominicana tienen entre 11 y 13 horas de sol y la temperatura promedio anual es de 25° C. Si vas a las montañas estará más fresco. Cada vez que suba cien metros la temperatura baja medio grado. En las costas nunca hay temperaturas por debajo de 10 grados Celsius, pero en los pueblos de montañas altas se registran temperaturas extremas por debajo de los 10º C.

En la capital la temperatura media anual es de 25.6ºC pero en Constanza, que está a 1,243 metros sobre el nivel del mar la temperatura media anual es de 18º C.

Pero los especialistas advierten que como el clima afecta al bosque, también el bosque, afecta el clima. La deforestación es la gran amenaza. Los bosques ayudan a mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad, limitan la erosión en las cuencas hidrográficas e influyen en las variaciones del tiempo y en el clima. Pero ese tesoro para el turismo es amenazado progresivamente a tal punto que ha sido el mismo Estado quien ha declarado el 2017 como el año del Desarrollo Forestal. El mismo presidente Danilo Medina se ha mostrado sorprendido de la destrucción de los bosques y ha dedicado este año que recién comienza a un plan de protección especial.

3. Hospitalidad

Rancho Cachote en Barahona
Turistas y vecinos se confunden tal viejos amigos en cualquier pueblo de Dominicana.

La calidez del dominicano, esa forma de recibir y tratar de manera amistosa, cortés, afable y sincera a los extranjeros que vienen de vacaciones a República Dominicana es un elemento que hace que 16 de cada cien turistas elija el país como destino.

Es más que cultural. Es como de las entrañas mismas que el dominicano muestra esa alegría y entusiasmo, ese interés en hacer que la visita se sienta bien. Eso lo resaltan no solo los europeos o norteamericanos de climas fríos y culturas apáticas, sino hasta los latinoamericanos que nos visitan.

Pese a los altos niveles de pobreza que padecen las grandes mayorías, el dominicano no ha cambiado su hospitalidad, su amablidad. Los turistas lo disfrutan desde el guachimán que los recibe en las garitas de los grandes hoteles, las recepcionistas de escuelas o empíricas que los registran y hasta desde los propietarios de pequeños hoteles de montaña y sus vecinos que los asisten personalmente en sus estadías.

4. Amigos y Relacionados

Parque de Puerto Plata
Compartir en el Parque de Puerto Plata

De lo anterior se desprende el cuarto tesoro mal guardado de los dominicanos para sustentar el turismo. Doce de cada cien turistas vienen porque tienen un amigo o un relacionado. Claro la amabilidad, la alegría, el compromiso en atender a nuestros visitantes genera amistad; amistad que provoca que el turista vuelva y traiga con ellos a más turistas que hacen más amigos y relacionados en nuestra tierra.

La despersonalización dominicana de los grandes hoteles, por un lado, y el aumento de la inseguridad ciudadana por el otro,  podrían socavar este tesoro. Los migrantes incorporados a las labores de la industria turística no tienen el arraigo ni las vibraciones culturales dominicanas para generar esa amistad y esa relación y éstos están sustituyendo al dominicano en la industria turística. Asimismo, de no detenerse la violencia y criminalidad  en aumento en el país podría desalentar a los turistas.

5. Precios razonables

Una noche ramántica en la ciudad colonial de Santo Domingo

República Dominicana se autoabastece prácticamente de todos los alimentos que utilizan los hoteles y la estabilidad de la economía y el modelo de negocio desarrollado por los hoteles permite ofertas muy baratas.

Mucha gente viene por los precios. Es la verdad. Siete de cada cien turistas consultados eligen nuestro país porque consideran los precios de los paquetes accesibles a sus economías. Claro, analistas observan que los bajos precios de nuestras ofertas es el resultado de la promoción de los turoperadores basada en el estereotipo de Sol y Playa como producto homogéneo que fuerza la competencia interna entre hoteleros a basarse en precios con poca tendencia a la diversificación de la oferta.

6. Tranquilidad

Montañas en Constanza
República Dominicana es uno de los países más seguros y tranquilos para el turismo.

Perderse en las montañas de Parques Nacionales o extasiarse en una playa dominicana debajo de unos cocoteros sin cocos en un “chaise longue” no tiene precio. Recostarse en una haragana o en una hamaca en una terraza de alguna villa o en un hotel de montaña es sentir la tranquilidad en lo más adentro de los sentidos. Sin importar quien sea ni de dónde vengas, aun es seguro caminar por sus calles históricas, por sus pueblos pintorescos o por sus centros comerciales. De ahí que el sexto motivo que muestran los turistas para venir a República Dominicana es la tranquilidad que se respira en nuestra media isla.

7. Satisfechos y locos por volver

La mejor muestra de que los dominicanos debemos cultivar y proteger estos tesoros es que al hablar con los turistas cuando retornan a sus países, el 96% asegura que sus expectativas de viaje fueron cubiertas y el  97.2% manifiesta su intención de volver al país.

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